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Guía Orvan

Cómo calcular tus macros para ganar músculo

La cuenta que importa no es la calórica, es la de proteína en gramos por kilo. El resto se reparte alrededor de eso.

Equipo Orvan 13 de agosto de 2026 6 min de lectura

Ganar músculo con una dieta descontrolada es tirar el trabajo del gimnasio. No hace falta pesar cada almendra, pero sí tener claros tres números: cuánta proteína, cuánta grasa y cuántos hidratos. En ese orden, porque no todos pesan igual en la decisión.

Proteína: el número que no se negocia

Es el macro que sostiene la síntesis muscular y el que menos margen de error tolera. Para alguien entrenando fuerza con el objetivo de ganar músculo, el rango habitual manejado en la literatura de nutrición deportiva está entre 1,6 y 2,2 g por kilo de peso corporal al día. Por encima de eso el beneficio extra es marginal; por debajo, se deja rendimiento sobre la mesa. Esto es una guía general, no una prescripción médica — si tienes una condición renal o similar, coméntalo con un profesional antes de subir la proteína.

Grasa: el suelo antes que el objetivo

La grasa no es el macro que se recorta primero cuando sobran calorías, aunque muchas dietas improvisadas lo hacen así. Tiene una función hormonal, y bajar demasiado de forma sostenida pasa factura. Un suelo razonable ronda los 0,7-0,8 g por kilo; por debajo de eso conviene tener un motivo concreto y limitado en el tiempo.

Hidratos: la variable que absorbe el resto

Una vez fijadas proteína y grasa, los hidratos se llevan las calorías que falten hasta el objetivo calórico del día. Esto tiene una consecuencia práctica poco intuitiva: si un día entrenas pierna y otro descansas, el gasto real de ambos días es distinto, así que los hidratos también deberían serlo. Repartir siempre el mismo número de gramos de hidratos entre un día de sesión dura y un día de sofá es la forma más común de estancarse sin darse cuenta.

Qué pasa si entrenas por la tarde o por la noche

El horario de entreno no cambia el reparto de macros en sí, pero sí conviene pensar cuándo llega la mayor parte de los hidratos del día. Concentrar una parte razonable de los hidratos alrededor de la sesión — antes para tener energía disponible, después para favorecer la recuperación — suele notarse más en rendimiento que repartirlos de forma completamente uniforme entre las cinco comidas del día. No es una regla estricta, es una optimización una vez que el total diario ya está bien calculado.

La cuenta rápida: fija proteína en g/kg, pon un suelo de grasa, y deja que los hidratos absorban la diferencia hasta llegar al objetivo calórico del día — que a su vez depende de cuánto te has movido, no de una cifra fija de lunes a domingo.

Por qué el cálculo inicial es solo el punto de partida

Cualquier fórmula de macros parte de un gasto energético estimado, y las estimaciones fallan. La forma correcta de usarlas es como hipótesis de partida que se corrige con datos reales: si en dos o tres semanas el peso no se mueve en la dirección esperada, se ajustan los hidratos, no se recalcula todo desde cero cada semana.

Errores comunes al calcular macros

  • Copiar el reparto de otra persona. Un «40/30/30» que le funciona a alguien con otro peso, otro nivel de entrenamiento y otro objetivo no tiene por qué encajarte. El reparto en porcentaje es menos útil que fijar primero los gramos por kilo de proteína y grasa.
  • Recalcularlo todo cada semana desde cero. Los macros no son una foto fija: se ajustan sobre lo que ya tenías, no se recalculan enteros cada vez que el peso se mueve un poco.
  • Ignorar el entreno del día al repartir hidratos. Repartir el mismo número de gramos de hidrato en un día de pierna pesado y en un día de descanso es la forma más común de sentirse sin energía en el gimnasio o de no recuperar bien.
  • Medir en cocido en vez de en crudo. Un filete pesa distinto antes y después de la sartén. Si registras el peso cocinado sin ajustar, tu proteína real está por debajo de lo que crees.

Un ejemplo con números

Alguien de 80 kg entrenando fuerza tres veces por semana con el objetivo de ganar músculo podría fijar 2 g/kg de proteína (160 g) y 0,8 g/kg de grasa (64 g, unas 576 kcal). Si su gasto estimado ese día —con el entreno incluido— es de 2.900 kcal, la proteína aporta 640 kcal y la grasa 576 kcal; los 1.684 kcal restantes se reparten en hidratos, unos 421 g. Un día de descanso, con un gasto estimado de 2.500 kcal, la proteína y la grasa se mantienen fijas y solo bajan los hidratos, a unos 321 g. El músculo no se resiente porque lo que lo sostiene — la proteína — no se ha tocado.

Esto es exactamente lo que hace Orvan por debajo: calcula tu gasto real cada día combinando tu metabolismo basal con lo que de verdad has entrenado (no un factor de actividad fijo), reparte los macros con proteína fija en g/kg y grasa con suelo, y dejas que el hidrato se mueva solo. No hace falta llevar una hoja de cálculo — se lo dices por chat y Orvan traduce lo que has comido a gramos en crudo, suma los macros y te dice si vas bien encaminado.

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Le hablas como a un entrenador real. Registra tu entreno y tu dieta, recalcula tu gasto cada día y ajusta los hidratos cuando la báscula lo pide.

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